Firmas por el levantamiento de las sanciones a Venezuela
¿Por qué firmar?
La reconstrucción requerirá años de trabajo y enormes recursos económicos. Sin embargo, las sanciones económicas vigentes continúan dificultando operaciones financieras, importaciones, pagos internacionales y otras gestiones necesarias para la recuperación del país. Por ello solicitamos el levantamiento de esas sanciones.
LEVANTAMIENTO DE LAS SANCIONES CONTRA VENEZUELA
¿Qué pedimos?
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Levantar las sanciones
Facilitar ayuda humanitaria
Restablecer operaciones financieras
Liberar activos retenidos
Permitir comercio esencial
Favorecer la reconstrucción
Carta al Presidente de los EE.UU. Donald J. Trump
Señor Presidente Donald Trump: las personas que suscriben este documento no hablamos en nombre de ningún gobierno. Hablamos como ciudadanos —venezolanos y de otras muchas nacionalidades— que hemos visto de cerca lo que las medidas coercitivas unilaterales hacen cuando se prolongan en el tiempo: no derriban gobiernos, erosionan sociedades.
El 24 de junio de 2026, a las 6:04 de la tarde, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 —separados por treinta y nueve segundos— sacudieron el norte del país. Fueron los mayores registrados en Venezuela en más de un siglo. Los balances disponibles cuentan miles de muertos y muchos más heridos; edificios enteros colapsados en La Guaira, en Caracas y en los estados centrales; hospitales atendiendo en los pasillos y en la calle. La Cruz Roja Venezolana prevé una operación de dos años para asistir a unas trescientas mil personas. Escribimos, entonces, sobre escombros. Reconocemos y agradecemos la ayuda desplegada, y la licencia general que autorizó las transacciones vinculadas al socorro. Pero esa autorización expira el 23 de octubre. Cuatro meses de permiso no reconstruyen un puerto, ni un hospital, ni una red eléctrica. La emergencia durará años. La ayuda que llega hoy en aviones tendrá que comprarse mañana con dinero que Venezuela no puede mover.
Porque el país lleva años impedido de vender con normalidad el petróleo del que depende la casi totalidad de sus ingresos externos. Sus bancos han quedado apartados de los circuitos financieros internacionales. Sus transacciones —incluidas las destinadas a comprar alimentos, medicinas, repuestos eléctricos o insumos hospitalarios— tropiezan con el bloqueo de cuentas, el rechazo preventivo de bancos corresponsales y una sobreconformidad que va mucho más allá de lo que las propias normas exigen. Las licencias humanitarias existen sobre el papel; en la práctica, pocos operadores se arriesgan a usarlas.
Quien paga esa factura no es un funcionario. Es el paciente renal que no encuentra un filtro de diálisis. Es la familia que duerme a la intemperie porque su edificio ya no existe. Es el niño que estudia sin luz. Relatores especiales de Naciones Unidas y numerosas organizaciones humanitarias han advertido sobre el impacto de estas medidas en la población civil y sobre la dificultad de aislar a la sociedad de sus efectos.
Sostenemos que ninguna diferencia política entre Estados justifica el empobrecimiento sostenido de una población entera, y que las sanciones económicas de alcance general son incompatibles con el principio de que las poblaciones civiles no deben ser instrumento de presión. Un país que reconstruye no puede hacerlo con las manos atadas. Por ello solicitamos respetuosa pero firmemente:
1 - El levantamiento íntegro de las sanciones sectoriales
Sobre la industria petrolera, gasífera, minera y sobre el sector eléctrico, incluidas las restricciones a la exportación, al transporte marítimo y al aseguramiento de cargamentos.
2 - La restitución del acceso al sistema financiero internacional
Reintegración plena de las instituciones financieras venezolanas a los canales de pago, corresponsalía bancaria y mensajería interbancaria, sin penalización a terceros por operar con ellas.
3 - La libertad de realizar transacciones comerciales ordinarias
Fin de las medidas que obstaculizan la compra de alimentos, medicamentos, equipos médicos, maquinaria pesada, insumos agrícolas y repuestos industriales, y de la sobreconformidad que las amplifica.
4 - La liberación de los activos y recursos retenidos en el exterior
Devolución de fondos, oro y bienes inmovilizados —hoy indispensables para levantar viviendas y hospitales— y restablecimiento del acceso a los mecanismos multilaterales de crédito.
5 - El cese de las sanciones secundarias contra terceros países y empresas
Ningún Estado, empresa ni particular debe ser penalizado por comerciar lícitamente con Venezuela ni por auxiliarla.
6 - Una evaluación pública e independiente de los efectos causados
Con participación de organismos de Naciones Unidas y de la sociedad civil, sobre la salud, la alimentación, la vivienda, la migración y los servicios básicos.
La solidaridad que el mundo ha mostrado estos días —rescatistas llegados de una decena de países, hospitales de campaña, aviones cargados de agua— demuestra que sabemos actuar juntos cuando la tierra tiembla. Pedimos que esa misma decencia sobreviva a la emergencia. Levantar estas medidas no es un favor a un gobierno: es una reparación debida a un pueblo, y una decisión que está enteramente en manos de su despacho. Firmamos, uno a uno, desde donde estemos.
¿Quiénes pueden firmar?
Firma para facilitar la reconstrucción de Venezuela
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